Jóvenes en Paz replican talleres sobre derechos sexuales en Ciudad Bolívar

Un grupo de mujeres del programa Jóvenes en Paz del Idiprón que ha participado en diversos talleres sobre derechos sexuales y reproductivos, entre otros temas, desde hace tres meses multiplica lo aprendido a otras mujeres de barrios vulnerables de la ciudad. 

La mayoría de las jóvenes participantes son madres. Uno, dos, tres y hasta cuatro hijos e hijas han traído ya al mundo, aunque a su corta edad y difíciles circunstancias de vida no estaban preparadas para esa responsabilidad. Tienen entre 18 y 24 años y quedaron embarazadas en su adolescencia, sin haber recibido jamás información sobre derechos sexuales y reproductivos.

Milena Moya Chalá, ya ha sido tallerista en tres barrios: Arabia, Patio Bonito y Arborizadora Alta. “Me metí en este tema porque a mí me parece que debería haber más información porque uno llega a la adultez no sabiendo realmente, hasta que ya una queda embarazada y ahí sí ya le explican todo”, afirma. Tiene 20 años, ocho meses de embarazo y dos hijas, de cinco y tres. 

Esta joven nació en Chocó y hasta hace poco se enteró de que una mujer tiene el derecho a decidir si interrumpe o no el embarazo. “Prácticamente antes uno se sentía obligada a tener el hijo y ahora sé que eso no es así”, comenta esta nueva gestora comunitaria que recorre barrios, casa por casa y en talleres comunitarios, para explicarles a otras lo que recién ha aprendido.  

Son 16 las integrantes del grupo de Derechos Sexuales y Reproductivos de la práctica de Gestión Comunitaria del programa Jóvenes en Paz del Instituto Distrital para la protección de la Niñez y la Juventud (Idiprón) y solo una de ellas no tiene hijos. 

María Isabel Laguna tuvo a su primer hijo hace dos meses y considera que el tema más interesante ha sido los métodos de planificación. El más seguro es el condón, dice, y lo usa “porque ahorita con el bebé tan pequeño, uno tiene que cuidarse”. A su pareja no le gustaba “pero ya lo está asimilando mejor”. 

Las jóvenes afirman que nunca antes en sus familias, ni en los colegios, ni en parte alguna, les hablaron de derechos sexuales y reproductivos. María Isabel ya se ha dado cuenta de que “a veces las niñas se quieren cuidar y las mamás dicen que eso es para que vaya y esté con no sé cuántos, no las apoyan y por eso quedan en embarazo tan chiquiticas”.

Todas quieren ser profesionales: Milena, en sicología, María piensa ser arquitecta, Zuly Castillo, trabajadora social. Todas quieren darle a sus hijas e hijos mejores condiciones de vida. 

Zully tiene 24 años, tres hijos varones y siete meses de gestación de una niña. Estudia octavo y le gusta mucho recorrer los barrios puerta a puerta, preguntando por las mujeres, ayudándolas a realizarse gratis una prueba de embarazo y hablándoles de planificación, o de suspender el embarazo o tener al bebé. Ella no está de acuerdo con el aborto y disfruta “ir a salones comunales y que la comunidad vea que no todos los jóvenes somos delincuentes ni drogadictos, sino que les colaboramos”. 

Del grupo hace parte también Yasmine Aguja, quien viene de una comunidad indígena del Tolima. Cursa octavo y cuenta que en su tierra no estudió porque el colegio quedaba a dos horas de la vereda donde vivía. Tiene 26 años y un niño de seis. Dice que en Bogotá entendió que una mujer sola puede salir adelante. Ha sido empleada en casas de familia y en restaurantes y destaca que en el Idiprón les hablen de estos derechos porque en su comunidad “todo el mundo es que las mujeres lleguen vírgenes a la iglesia y que el marido es el que manda y es el que trabaja. Es todo diferente”.

Las jóvenes han participado de talleres en reconocidas instituciones como Profamilia y Oriéntame y en organizaciones como la Red Popular de Mujeres y la Red de Mujeres que viven con VIH, según explica Miguel Orozco, tan joven como ellas y quien las lidera desde el Idiprón. 

“Trabajamos temas como sexualidad, autocuidado, qué es reconocerse el cuerpo, prácticas sexuales, diversidades, orientaciones, un montón de cosas, capacitaciones en todas las rutas que existen en pro del empoderamiento de los derechos de las mujeres, en una construcción de saberes que ellas pueden replicar en sus territorios”, explica Miguel.

Estas Jóvenes en Paz seguirán tomando conciencia de qué es ser mujer. Ya han trabajado con mujeres con sida, amas de casa, afros, indígenas, jóvenes, mujeres en conflicto con la ley, en habitabilidad de calle, en ejercicio de la prostitución, mujeres trans…Ya no volverán a ser las de antes de vincularse al Idiprón, ahora son multiplicadoras de los derechos de las mujeres.  

Al programa Jóvenes en Paz se vinculan jóvenes en condiciones de vulnerabilidad, entre 18 y 28 años de edad, que se encuentran en alto riesgo de conflicto con la ley o ya lo han estado y que habitan o ´parchan´ en barrios con altos índices de violencia y delincuencia de la ciudad.

Comentarios