Editorial Octubre

Elkin Calvo, Director Tibanica Prensa independiente
Por @ElkinCalvo

En Bogotá se realizó la séptima versión de la marcha Mundial por los Derechos de los Animales, en la ciudad se le sumo el deseo de que las corridas de toros no regresen como espectáculo en la plaza pública conocida como la Santamaría y el respeto por la integridad de todos los seres vivos.
De acuerdo a lo anterior, desde este medio pretendemos saludar la convicción por el respeto a la vida de los animales, así como también el respeto por los derechos de todos los seres humanos, si bien tampoco estoy de acuerdo con las corridas de toros, tampoco estaré de acuerdo en pasar por encima de los derechos de un grupo de personas, bajo el argumento de la prohibición.
La sociedad Bogotana y en general la colombiana, tienen que avanzar hacia el respeto de la vida de cualquier ser vivo. El respeto de la vida tiene que ir de la mano con no humanizar a los animales y no animalizar a los seres humanos, simplemente somos semejantes que merecemos respeto.
En Bogotá tiene que morir la cultura del prohibicionismo, por el contrario si los toreros, novilleros y trabajadores de la tauromaquia, quienes están al lado de la plaza Santamaría en una huelga de hambre, desean continuar con su actividad los invito que lo hagan con dineros privados ya que los recursos públicos de la ciudad no pueden ser destinados a un espectáculo de la muerte como lo ha manifestado en muchas ocasiones el alcalde Gustavo Petro y en sí por la tradición cultural de la ciudad, las corridas acabaran por si sola.
La marcha por la defensa de los animales, demuestra que Bogotá es una ciudad respetuosa de la vida, ya que personas asistieron a la actividad acompañados de sus mascotas acto invitado por la Alcaldía Mayor.
Por el otro lado esta la industria de los cárnicos, que mientras unos se manifiestan a favor de los animales y en contra de las corridas de toros, llegan a su casa almorzar con un pedazo de carne de un animal sacrificado para ese fin.


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